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Desde hace más de 30 años todos los países del mundo, especialmente las potencias que se encuentran en la mira de los demás, comenzaron a preocuparse de ciertos impactos ambientales y en la repercusión que, el desarrollo industrial y comercial alrededor del mundo, ha generando en temas ecológicos y sociales.
Desde la “Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente” celebrada en Estocolmo en 1972, la crisis ambiental ocupa un lugar preponderante a nivel internacional. El Acuerdo de París es otro hito en la historia medio ambiental, fue adoptado por 196 miembros en la COP 21 en la capital francesa el 12 de diciembre de 2015, y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016; y aunque países han ido y venido de este Acuerdo y hasta el momento no hemos visto cambios significativos, se puso sobre la mesa la consideración respecto a nuestra huella de carbono en el planeta.
Al adherirse México a los compromisos que se plantearon en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), no importa si una organización es mexicana o extranjera, su simple presencia en territorio nacional implica un impacto y la obliga a un proceder al respecto. Reducir las emisiones de CO2, se encuentra sin duda alguna en las agendas de todas las organizaciones, y aunado a esto, es que existe el sello RSE, Responsabilidad Social Empresarial.
El término, también conocido como Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es un concepto que comenzó a tomar preponderancia a partir de la creación de la Organización de las Naciones Unidas en 1945, lo que en 1948 conoceríamos como Derechos Humanos.
Y esto no sucede únicamente en México, existen diferentes organismos internacionales que se encargan de avalar el sello, para efectos mexicanos el organismo responsable es el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), que es la organización mexicana más importante en materia de impulso y promoción de la RSE.
La poca importancia que la mayor parte de las corporaciones le otorga al medio ambiente, es una de las principales causas del deterioro ecológico que vivimos hoy en día. En México tenemos sin duda, corporaciones responsables del daño en vastas regiones de ecosistemas ricos en biodiversidad, afectando la calidad de vida de los habitantes por decirlo menos.
La imagen que es posible adquirir una vez que se cuenta con el sello de RSE, es avasallante, respecto a las empresas que no cuentan con éste. Los consumidores cada vez se preocupan más por la conciencia de sus compras y consumos. El gas natural para empresas, por ejemplo, es una gran manera de comenzar con la transición hacia energías limpias que sumen a la reducción de emisiones CO2.
Para poder acceder a este distintivo, un comité de expertos diagnostica evidencias documentales de la empresa en cuestión, evaluando ciertas aristas como las siguientes:
No es difícil establecer lineamientos que se comprometan con estos principios, el reto es que los ejecutes y te asegures de que se vivan como una cultura al interior y al exterior de tu organización, entre empleados, proveedores, socios comerciales y clientes a todos los niveles.
Conoce más y aliémonos por un mundo más limpio.
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